Sobre mí


Nacida, crecida y enraizada haciendo el pino puente entre las dos Andalucías (¡ale-hop!). Ahora vivo en el castizos Madrid (a.k.a. Cosmópolis).
 
Soy de esa generación que conoce el muro de Berlín de oídas pero se permite el capricho de sentir un sucedáneo de nostalgia por eras que no ha vivido.

Melómana de andar por casa y con una temprana afición literaria fácilmente inflamable y aún más fácilmente frustrada. Alguien me dijo una vez que tenía "chispa" con las palabras, lo que nunca me dijeron fue qué hacer con ello.

Ahora soy mitad de Ciencias, mitad de todo lo que se pueda ser. Me dedico principalmente al noble arte de llevar bata blanca con cierta legitimidad y dejar que los niños se acerquen a mí. Es suficiente tarea como para mantenerme ocupada durante las próximas dos vidas... pero tengo todavía muchos proyectos pendientes.

Esa es la razón por la que estoy aquí. Por eso enciendo los mecheros y los matraces burbujean.

Hasta hace algunos años dedicaba casi enteramente mi pluma a la narrativa, concretamente a cuentos y relatos cortos (amén de dos o tres novelas que nunca han acabado de despegar). De un tiempo a esta parte me encuentro más cómoda con mi Yo lírico (en el sentido más amplio de la palabra) y dedico bastante más tiempo a pulir mi poesía, aunque sigo sintiéndome orgullosa de ser escritora todoterreno.

El objetivo de (esta) poesía no es la búsqueda de la verdad, ni de la belleza, aunque puedan encontrarse como una agradable serendipia. El objetivo es la conexión breve, pero valiosa, con el lector. Una forma de comunicación tanto a nivel intelectual como emocional que solo podría darse en un contexto poético. En ocasiones, la única comunicación posible.